Que los perros viajen en transporte público no es nuevo y, afortunadamente, cada vez son más las ciudades que admiten a sus perros -educados y controlados- en los diferentes tipos de transporte público. Pero no todo el mundo está contento

transporte público

Cada vez son más las ciudades que admiten perros en el transporte público. Para unos, se trata de una gran noticia y para otros, es la excusa perfecta para arremeter contra los perros y sus propietarios, poniendo el grito en el cielo y quejándose de que a partir de ahora el metro se va a llenar de pises, cacas, pelos y a saber qué otras partículas de perro flotantes y dañinas.

Tienen algo de razón cuando se quejan de que algunos propietarios incumplirán las normas y dejarán que su perro orine en cualquier esquina o no recogerá la caca o dejará que su perro moleste a otros pasajeros. Eso nos lo hemos ganado a pulso durante muchos años y por desgracia, siempre hay quienes no saben comportarse y andan escasos de educación y de respeto hacia los demás. Pero es que eso ocurre en todos los ámbitos de nuestra sociedad y para eso hay también unas normas y unas sanciones. También hay personas que incumplen las normas, escupen, orinan, hacen graffitis y molestan a los demás, ¿qué hacemos, prohibimos el acceso a todos los adolescentes porque muchas veces son ellos quienes trasgreden las leyes?



Hay varias cosas que hay que aclarar sobre esas quejas anti-perrunas:

Los perros no van orinando y defecando por todas partes

No si su propietario le ha educado correctamente y sabe cómo comportarse. Y son muchos los propietarios que así lo han hecho y, lo más importante, serán muchos más propietarios que lo harán porque gente educada hay mucha y porque a nadie le gusta que le miren mal o le multen. ¿Que habrá quienes no respeten las normas? como en todo, a esos hay que sancionarles. Yo además les recriminaré, con buenas formas pero no pienso callarme porque me afecta igual que a quien no tiene perro, o más.

A las personas con alergias

Decirles que no pasa nada porque un perro viaje en su mismo vagón. Es más, da la sensación muchas veces de que estas personas lo saben perfectamente y que esta excusa la han extendido quienes no quieren perros ni en pintura. La prueba: hasta ahora han podido viajar perros de tamaño pequeño y, que se sepa, no ha habido nadie atendido en el metro por un shock anafiláctico. Y también en los trenes de cercanías de muchas ciudades viajan perros y nadie se ha quejado.

Por otro lado, si yo soy alérgico a los perros, una de dos: o le digo al propietario del perro que por favor se retire porque tengo una alergia galopante o, mucho más sencillo, me retiro un poco del animal. Y fin del problema. Pero lo que es claro es que una persona alérgica a los perros no va a verse afectada por ir en un vagón con uno. Si fuera así, no podrían siquiera viajar al lado de una persona que convive con ellos. transporte público

Miedo/fobia a los perros

Este es un problema más grave, por desgracia para el que lo padece porque es quien lo sufre y pasa ratos realmente malos. Por descontado, la máxima de los propietarios de perros debería ser: no molestar a nadie y cuando vemos que alguien mira al perro como si fuera una tarántula gigante, lo suyo es que nosotros evitemos acercarnos. Pero no somos adivinos ni perfectos, igual nos despistamos y pasamos cerca de una de estas personas. Con el perro atado, a nuestro lado, que ni siquiera mira a quien tanto le tema. Simplemente por eso, ¿somos culpables de algo? En absoluto.

La cuestión es que los perros existen, que conviven en sociedad, que hay perros por todas partes y los seguirá habiendo. ¿No sería mucho más recomendable que estas personas intentasen superar estos problemas obviamente perjudiciales para su vida en sociedad?



Si yo tengo fobia a los pájaros, ¿mato a todos los que anidan cerca de mi casa? ¿Y si tengo agorafobia, qué hago, ¿intento que nadie salga a la calle o soy yo quien intenta buscar soluciones para que mi vida mejore?

Y por último y para mí lo más significativo y que echa por tierra cualquier queja de quien no quiere perros en sociedad. ¿Saben ustedes que desde hace muchos años en Madrid, Zaragoza, Asturias, San Sebastián, Bilbao, Valencia, Alicante, Murcia, Málaga, Sevilla, Cádiz y Barcelona, se puede viajar en tren de cercanías.  ¿Y tan horrible ha sido?

Seamos serios y dejemos de una vez por todas las excusas porque es un hecho que los perros no molestan si su propietario es una persona cívica. Además, hay una enorme ventaja que nadie comenta y que sin duda saldrá de todas estas iniciativas: cuanto más acceso tengan los perros a los lugares públicos, más educados estarán y menos molestarán. Ganamos todos.

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Categoría: Blog

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