alt="perro en terraza"Es evidente que las cosas han cambiado mucho en España en los últimos años y que afortunadamente el cambio ha sido para mejorar en cuanto a cultura canina se refiere. Cada vez es más común ver perros en lugares públicos y en locales comerciales y eso sin duda beneficia a la convivencia entre todos, con o sin perro.

Pero frente a toda esta ola de buenas noticias últimamente da la sensación de que se está extendiendo una idea equivocada sobre el acceso de perros a lugares públicos. Ahora son muchos los que reclaman e incluso exigen que los perros puedan acceder a todos los espacios públicos sin importar la opinión de sus dueños. Para ellos, nadie puede negarse a dejar entrar a nuestros perros en su local y, si lo hace, sufrirá las iras de numerosos colectivos y amantes de los perros. Las redes sociales son un lugar estupendo para extender y exagerar todo llevándolo a límites extremos, así que se está convirtiendo en habitual leer insultos y comentarios de todo tipo contra aquellos que no dejan que nuestros peludos entren en sus locales.

alt="prohibido perros"¿No estamos confundiendo los términos y le estamos dando la vuelta a la tortilla?
Seamos claros. En un local comercial, léase tienda, bar, restaurante o del tipo que sea y siempre que no incumpla la normativa municipal correspondiente, es el dueño del negocio el que decide si deja entrar perros o no. Así de sencillo. Podemos intentar convencer a ese dueño de lo maravillosos que es nuestro perro pero será quien tenga la última palabra y está en su pleno derecho, nos guste o no.

No todos los lugares son los indicados para todo el mundo porque “para gustos los colores” y por cierto, ¡bendita pluralidad! A unos les gustan los perros, a otros no. Igual que a unos les gusta la comida mexicana y a otros no. Y a unos les gusta un bar con música country y a otros no. Igual que cuando nos vamos a cenar a un restaurante romántico no nos gustaría tener a una familia con sus pequeñajos dando la murga en la mesa de al lado (aunque se porten bien, ¡son niños!).

Pues lo mismo nuestros perros, que por más que se porten bien, hay quien no le apetece compartir local con un montón de perros bien educados porque sencillamente no le gustan los perros o tiene un local muy pequeño o el suelo es de moqueta y se vuelve loco para limpiar luego los pelos… o porque cree que no es lugar indicado… o por la razón que sea. Hay millones razones, una por cada persona con libertad de decisión. 

alt="perros Ikea Alemania"Y por último, aclaremos cosas. Hay muchos que continuamente claman al cielo para que seamos como nuestros vecinos europeos, donde -según ellos- dejan entrar a los perros en todas partes. Pero eso no es cierto, ni mucho menos. En algunos países del norte de Europa efectivamente los perros tienen el acceso permitido a muchos sitios, pero también allí hay lugares prohibidos para ellos. Y no son proscritos, ni monstruos, ni se les insulta. Son simples dueños de negocios que consideran que su local no es lugar más idóneo para que entren perros.

Pero sí, hay una enorme diferencia entre ellos y nosotros, en eso estoy totalmente de acuerdo: la educación y el respeto. Allí hay unas normas que todo el mundo cumple sin cuestionar a cada paso, además de una educación por parte de los dueños que,salvo las excepciones de rigor, no dejan que sus perros molesten al prójimo porque no a todo el mundo le tienen que encantar los perros.



Frases como “llevo a mi perro suelto porque es pequeño / porque me obedece” no tienen traducción allí. Tampoco que los perros orinen o defequen en cualquier rincón; muchos recogen las cacas pero ¡los pises huelen muy mal!. Allí los perros no ladran y molestan a los de al lado, allí se les educa porque las personas son educadas.

Y esa es la clave: educación. No hay más misterio. Aquí, por desgracia, estamos a años luz de conseguir ese grado de educación. Y es por ahí por donde tenemos que empezar a construir los cimientos: educación y respeto. Los permisos para poder acceder con nuestros perros llegarán si cumplimos al menos estas dos normas básicas de convivencia. Mientras tanto, cumplamos las normas establecidas y, si podemos entrar con el perro, ¡no molestemos a nadie!

Isabel Herrán-2015

Categoría: Blog

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