alt="perros en restaurantes"

Hoy nos anuncian una estupenda noticia para los canes de Nueva York: una nueva ley estatal permitirá a los restaurantes de la cosmopolita ciudad abrir espacios al aire libre para aquellos que deseen acudir con su perro. Sin duda una gran noticia.

En Europa ya hace mucho que se permite a los perros acceder con sus dueños a los restaurantes, más concretamente en países con una cultura canina avanzada como Francia, Austria, Alemania y tantos otros que descubrieron hace mucho tiempo que la convivencia con los perros en la ciudad es del todo posible, siempre y cuando, eso sí, sus dueños sean capaces de tenerlos controlados y bien educados.

En España parece que por fin vamos caminando hacia lo mismo, aunque nos queda mucho por recorrer. Ya empieza a haber algunos restaurantes que admiten perros y que ofrecen incluso menús especiales para nuestros amigos de cuatro patas.

Legalmente, la decisión de que un perro acceda a un restaurante es del dueño del local. Muchas veces por desconocimiento, otras por desconfianza, la mayoría de los restaurantes se niegan a abrir sus puertas a que puedan acceder perros.

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Por desgracia quienes tenemos perro somos los mayores responsables de la actitud negativa de quienes no lo tienen y de que se nieguen a compartir espacio con nuestros perros. Y es que es un hecho que aún tenemos mucho que aprender en materia de educación y respeto si queremos subirnos al carro de los avances en cuanto a perros y espacios públicos.

No podemos exigir sin dar a cambio y, si queremos que nuestros perros puedan acceder a más lugares, tenemos que empezar por ser respetuosos hacia los demás. Si nos dicen que no se puede entrar, no entramos. Si hay que ponerle bozal al perro, se le pone. Si no se le puede soltar, no se le suelta. Son normas muy básicas pero que muchos se saltan a la torera por pensar que su perro “no molesta”.

alt="parking para perros"

Tenemos que seguir trabajando para conseguir que en el futuro sean muchos más los restaurantes que permitan el acceso de nuestros peludos, pero eso sí, respetemos también que muchos no deseen hacerlo, por la razón que sea. El respeto debe fluir hacia ambos lados y si el propietario de un restaurante no desea aceptar perros, está en su pleno derecho. De hecho es vital que en nuestra sociedad exista la diversidad para que cada uno pueda elegir, con o sin perro. Nuestros vecinos europeos también tienen restricciones en algunos resturantes y lugares públicos, no se trata de imponer nuestras exigencias a nadie, se trata de convivencia.

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Categoría: Blog

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