El gobierno de Inglaterra acaba de anunciar que prohibirán el uso de collares eléctricos para perros y gatos. Una eterna controversia que hace aflorar, una vez más, el debate entre quienes quieren la prohibición y los que la consideran excesiva

collar eléctrico

Los collares eléctricos son dispositivos de entrenamiento que, colcadas en el cuello del perro, llegan a emitir una descarga de hasta 6.000 voltios o rocían sustancias químicas nocivas. Con el supuesto objetivo de entrenar o controlar ciertos comportamientos animales. Esto, por sí mismo, los convierte en herramientas aversivas y que, en malas manos, podrían causar graves daños.

Durante años, el Kennel Club ha realizado una campaña para conseguir la eliminación de los collares eléctricos, ya sean por control remoto o los que se activan por ladrido. En su página hacen hincapié en el impacto negativo a largo plazo,  tanto en el plano psicológico como en el aprendizaje. Aseguran que estos collares ponen en peligro el bienestar de las mascotas.

Las estadísticas recogidas por esta organización son asombrosas. Revelan que el 25% de los perros que llevaban collar eléctrico estaban estresados, en comparación con el 5% cuando se entrenaban con otros métodos.

collares eléctricos

Cada vez más países contra el collar eléctrico

Ahora, el gobierno de Inglaterra acaba de anunciar que prohibirá la utilización de este tipo de collares en Inglaterra. En Gales se prohibieron los collares eléctricos en 2010 y Escocia anunció en enero que también prohibirá su uso. Y además de Reino Unido, cada vez son más los países que implementan esta nueva ley: Alemania, Austria, Suiza, Suecia, Noruega, Dinamarca, Eslovenia, hasta en algunos lugares de Australia. Incluso en España se han comenzado a tomar medidas. En Madrid, desde febrero de 2017 está prohibido el uso de estos collares ‘cuando son dañinos’. Una medida a todas luces ambigua pero que al menos contempla el posible daño a las mascotas.

En lo que todos coinciden es que su uso y venta indiscriminado puede causar un daño y sufrimiento inaceptable. Y este uso yu venta se ha visto acrecentado por el negocio floreciente que se ha creado en torno a ellos. Cada vez son más los propietarios que deciden utilizar este tipo de herramientas cuya compra se puede realizar fácilmente por Internet. La idea de que son la panacea, que sólo el hecho de utilizarlos ya equivale a solucionar problemas, ofrece una imagen completamente falsa de lo que son estos dispositivos.

Un portavoz de la Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (RSPCA) afirmó que «en la sociedad moderna no hay excusa o necesidad para utilizar dispositivos que puedan comprometer el bienestar de perros y gatos. Especialmente cuando existen alernativas ‘humanas’ y viables para entrenar y controlar a estos animales». Y aseguraban que esta nueva ley permitirá asegurar que las mascotas sean entrenadas con métodos positivos, libres de dolor.

¿También las vallas eléctricas?

Por ahora no. Aunque la RSPC también ha criticado la decisión de continuar permitiendo las vallas eléctricas.

Una encuesta realizada por el Kennel Club en 2014 arrojó un resultado del 74% de personas a favor de la prohibición de los collares eléctricos. Sin embargo, la mitad de los encuestados no estaban de acuerdo en prohibir las vallas eléctricas.

Los fabricantes de collares ahora están haciendo campaña para prevenir la prohibición de las vallas eléctricas, asegurando que ayudan a prevenir miles de muertes de mascotas en accidentes de carretera. Denuncian que las asociaciones benéficas pro-animales exageran el impacto de la descarga de un collar, de aproximadamente un minijulio de energía, comparado con las vallas, donde la descarga es miles de veces superior.

Según ellos, además, los problemas reportados por el uso de collares electrónicos son anecdóticos y se pueden resolver con criterios de utilización más que con prohibiciones a una tecnología probada. Denuncian que los cientos de miles de propietarios que utilizan collares eléctricos no se merecen ser criminalizados.

Sin embargo, el secretario de Medio Ambiente, Michael Gove, aseguró que Reino Unido es una nación de amantes de los animales y que el uso de collares de castigo con electricidad pueden causar daño y sufrimiento a nuestras mascotas. Instó a los propietarios a que utilicen métodos basados en la utilización de recompensas positivas.

En Estados Unidos hace más de treinta años que se intenta prohibir su uso

A principios de 19080, el US Center for Veterinary Medicine (CVM), una rama de la US Food and Drug Administration (FDA), declaró que habían recibido quejas, corroboradas después por sus propios estudios. Estas quejas denunciaban quemaduras graves en la zona en la que se coloca el collar y posibles daños a nivel psicológico en los perros. El problema en el caso de los collares que se activan con el ladrido es que a veces se activan por sonidos externos, como el claxon de un coche, un portazo o cualquier otro sonido fuerte. Por todo ello, el CVM consideró adecuado emprender una acción reguladora contra la utilización de este dispositivo, ya que lo consideraba potencialmente peligroso para la salud del animal.

Tres décadas después de este informa aún no se habían tomado medidas en este sentido.

Su venta y su uso, como mínimo
debería estar restringido
únicamente a profesionales

La polémica está servida. Detractores y también partidarios de esta herramienta plantean sus argumentos y difícilmente aunarán criterios. Lógicamente muchos de estos partidarios defienden su suculento negocio.  Y  en lo que los expertos coinciden es que el collar eléctrico no se debería vender tan alegremente, mucho menos como algo inocuo o positivo para el perro. Su venta y su uso, si no prohibido, como mínimo debería estar restringido únicamente a profesionales.

Y lo que tenemos muy claro en PerrosBuenos es que lo primero que tiene que hacer un propietario de un perro que presente problemas de comportamiento, es acudir a un experto que le asesore. Los remedios infalibles por Internet, lejos de solucionar los problemas podrían incluso empeorarlos, además de ocasionar graves lesiones al perro, físicas y psíquicas.

Categoría: Blog

Deja un comentario

Debes ser conectado para comentar.